La convergencia de medios digitales y el gran desarrollo de aplicaciones para la comunicación nos hacen pensar en la tecnología como soporte para articular proyectos colaborativos entre profesionales.
Los proyectos colaborativos giran en torno a dos dimensiones; por un lado la tarea en sí misma y por otro la participación de los miembros.
- La tarea en sí misma debe formar parte de un proyecto auténtico con metas claras y compartidas.
- La participación de los miembros es justamente motivada por la posibilidad de concretar las metas. Supone la coordinación de acciones y la sincronización individuo-grupo.

En todo proceso colaborativo juegan un rol importante la responsabilidad personal de cada miembro y la interdependencia positiva que se genera entre ellos permitiendo la división de tareas, recursos y roles complementarios. Esta interdependencia positiva exige a sus miembros determinadas habilidades para generar procesos de diálogo, de negociación, de construcción de consenso y cooperación. El liderazgo en un proyecto de colaboración es compartido y entre todos los miembros se establecen las actividades a realizar, los modos en los que se van a llevar a cabo y los roles que asume cada uno.
La tecnología como elemento mediador, en un proceso de proyecto colaborativo, debe favorecer la interacción y la solución conjunta de los problemas y facilitar los procesos de reflexión sobre la tarea.
Referencias:
Gross Salvat, Begoña Aprendizajes, Conexiones y Artefactos. Gedisa, España 2008
Imagen: Este mosaico fue hecho a partir de 1099 fotos individuales de círculos, fotografiados por 265 individuos talentosos. El mosaico fue construído por Jim Bumgardner. http://www.krazydad.com/squaredcircle/phyllo.php
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